miércoles, 16 de marzo de 2011

            CABO LA  NAO  Y CABO  SAN  ANTONIO.
                                         Juan Torres

En el Sur-Este de España y adentrándose al mar Mediterráneo
Existen dos maravillosos Cabos
Uno se llama, Cabo la Nao y el otro Cabo San Antonio.
Los dos son los que mas se adentran hacia el mar, formando
Unos brazos abiertos, como queriendo  abrazar a sus queridas y vecinas islas del archipiélago balear.

Cuentan, aseguran que los navegantes mas viejos que cruzan
Por delante de sus faros, que son guía y estrella que los guían en su navegar. Que entre los dos hay una enorme pelea, que se hablan, discuten y conversan por ver  quien de los dos les pertenece
Y ser la dueña de la más coqueta y apreciada isla de Ibiza.

El mayor y mas importante, Cabo la Nao, le reprocha a su compañero que por derecho de ser  él, mayor  le pertenece y que debería ser el dueño, de aquella bonita y coqueta isla.

El Cabo San Antonio, le contesta. – Pero no ves que esta unida a mi desde siglos atrás y formamos por debajo del agua un enlace desde mi acantilado hasta la costa del pueblo de San Antonio, al Oeste de la isla. – Yo soy su dueño – el único que ella quiere.

Eso no es así, - Le contesta la Nao.- Por derecho y por ser el mayor, la península Ibérica, me concedió su custodia; y no estoy dispuesto a que me la arrebate nadie.

Y así cada dos por tres se entablan en discusión, provocándose, criticándose.

-Dice la Nao.- Yo soy el mejor galán, me coquetean “el Cáp. Prim”, la isla de “Ambolo”, el  peñón de “Ifac”. Todos me adoran, pues desde mi faro que se adentra mas al Mediterráneo, contemplan ese maravilloso  y tranquilo mar envidia del mundo entero.

-         Yo vigilo y guardo esa había de Javea a mi derecha y a mi izquierda tengo la ciudad de Denia, capital de la Marina y a mis espaldas el monte “Montgo”, montaña impresionante,  quien me protege y guarda, de esa beldad de clima, que tenemos en el sur-este del reino valenciano.

Mientras los dos se disputan  cual debe ser  el agraciado y poder llevarse a sus brazos la amante y encantadora Ibiza.

-Ella, sabedora de sus encantos y de verse cortejada por sus dos amantes, prefiere coquetear, con todo el mundo y ofrece sus encantos a todos los que la visitan
En sus años de juventud y esplendor, fue hippy y visitada por medio mundo a ella sucumbieron todos y ahora es el encanto que mas reluce en el Mediterráneo.

Las horas, los días, los años iban pasando y los marineros y barcos que cruzaban sus costas, escuchaban sus disputas y desaveníos por conseguir el corazón de aquella dama, que los tenia a los dos enamorados y por una razón o otra no atendían a los pobres navegantes ya con sus faros y a las pobres gaviotas, que los revoloteaban sin apenas entender, lo que por allí sucedía entre los dos Cabos.(pretendientes)

Hasta que un día, en medio de aquel flirteo y desavenencias, surgió desde el fondo de las aguas al amanecer, el todopoderoso Dios Neptuno, enojado de tantas y tantas discusiones entre ellos y recriminando a los dos les dijo. – Tu que tienes el don de ser el brazo que domina el horizonte, de sentirte el mas alagado, de haberte dado un lugar en la tierra, que envidian casi todos, de estar rodeada por acantilados, playas y  calas; no tienes porque tener deseos de nadie, te di el mejor lugar y debes acatar mis ordenes.
--Ruborizado él cabo la Nao.- miro a su alrededor y bajo la cabeza avergonzado, sin decir palabra, frente al Dios Neptuno.

Después se dirigió al cabo San Antonio. -  Y a ti lo mismo te digo, no extendí  tu brazo, para que guardaras esa bonita había, de los vientos y tempestades y que fueras dueño y señor de este pueblo pescador y agricultor, como es (Xàbia ). – Puse en tu lomo esos molinos, para que sus gente en tiempos pasados, obtuvieran del grano de trigo la harina, para el pan de cada día y te puse el monte “Montgo” a la cabeza, para ser una joya levantina.
Dirigiéndose a los dos, les dijo: -Vergüenza debería daros de discutir por alguien que pertenece a un archipiélago y que no tiene nada que ver con vosotros, pues a cada uno he dado lo justo y debe  de mostrar con orgullo y firmeza.

--Así es que daros las paces y mostraros como sois, dignos de vuestro don.-

En ese mismo momento el sol comenzaba asomar sus rayos, desde el mar, por el Este iluminando sus rostros, dejándolos
Boca-abiertos y viendo como el Rey Neptuno se introducía a lo mas profundo de las aguas
Y sabedores de una gran verdad, que ellos tenias a su alrededor y que nunca habían contemplado.

                                                      Fin

         Montgo                y                          Cabo San Antonio.

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